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    July 30

    EN QUIEN CONFIA USTED por Mark Biller

    Al editar un artículo para nuestro boletín “Sound Mind Investing”, una frase saltó de la página que estaba delante de mí: “Llegó el momento de confiar 100% en Dios, en vez de pedirle que se una a mí en lo que estoy haciendo”.  Es una descripción contundente de la escuela que tenemos como seguidores de Jesucristo al tomar una decisión.  Es muy fácil utilizar la información disponible, establecer nuestro curso de acción y solo después pedir que Dios participe de lo que decidimos hacer.  Es difícil dejar la decisión con Dios, pedir su dirección y esperar por respuesta.

      El problema de determinar nuestro propio curso sin primeramente “oír” la dirección de Dios es que aunque las ideas aparentemente sean grandes, no siempre van a encajarse en el plano de Dios.  La rendición total a Dios conduce a resultados sorprendentes.

      Si alguien, algún día, tuvo razón para presumir que sus pensamientos estaban siendo orientados por Dios, ese alguien fue el Rey David.  En un momento de reflexión, él se sintió incomodado por el hecho de que el Arca de la Alianza estuviera en una tienda, mientras él vivía en un palacio.  Decidió, entonces, construir un templo para Dios.  Consultó primero con el profeta Natán para confirmar si su plan era la voluntad de Dios.  A primera vista parecía una idea tan buena, que Natán inmediatamente concordó que David debería proseguir su plan.  La idea era correcta y la motivación de él también.  Pero Dios no quería que David se incumbiera en esa tarea. “…Tú no edificarás casa a mi nombre: porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre” (I Crónicas 28:3).  Dios hizo una corrección a lo que Natán había presumido, recordándonos que sus planes no siempre se alinean con el sentido común.  David se rindió humildemente y su hijo Salomón tuvo la honra de hacer esa edificación.

      Cada uno de nosotros puede aprovechar las lecciones de esa historia en nuestra propia vida, incluyendo en nuestras finanzas personales.

      ¿Será que realmente sometemos nuestras finanzas 100% a Dios o pedimos meramente que él se una a nosotros en lo que queremos hacer?. Es necesario hacer una revisión periódica, porque aunque ya hayamos hecho eso, tendemos gradualmente a reasumir el control de áreas que  anteriormente habíamos entregado a Dios. Cuando estemos seguros de estar enteramente sujetos a la respuesta de Dios, el próximo paso es pedirle que nos muestre su voluntad.  Aquí algunas áreas específicas sobre las cuales necesitamos consultarle:

     

    .  Dirección en el trabajo o carrera

    .  Planes de jubilación y valor a ser ahorrado

    .  Donaciones actuales y futuras para obras benéficas

    .  Decisiones sobre planes para la familia e hijos

    .  Estilo de vida y elecciones en la adquisición de bienes.

      ¿Será que Dios desea algo extraordinario de usted en alguna de estas áreas?. Después de orar y pedir que él le revele su voluntad en un área específica, sea diligente en buscar y oír su respuesta.  Si mantenemos el corazón abierto, Dios es fiel y nos mostrará lo que necesitamos someter a él.  El camino para la verdadera libertad financiera comienza por la rendición a Dios y la conciencia de que todo le pertenece. Somos solo administradores de él.

      Con demasiada frecuencia creemos en el engaño de que los planes de Dios y nuestros intereses son cosas separadas. Al renunciar a nuestros planes y al rendirnos a él vemos que los planes de él y nuestros intereses están perfectamente alineados.  La jornada para esa realización comienza con nuestra rendición y disposición a seguir la dirección de Dios.  

    July 23

    LA MUERTE DE UN SUEÑO por Rick Boxx

    Entre las películas recientes, mi favorita es “Enfrentando Gigantes”.  Narrando la historia de un equipo deportivo que vence grandes obstáculos y adversidades, el DVD de la película también muestra historias inspiradoras sobre la vida de las actrices y de los actores que hicieron los personajes.

     Una de ellas, particularmente, me llamó la atención  y fue contada por la mujer que hizo el papel de esposa del entrenador.  Ella contó sobre su pasión de infancia de tornarse actriz, llegando hasta mudarse para una ciudad grande, en busca de la realización de su sueño.  Después llegó la decepción.  La carrera de su marido hizo que su familia tuviera que mudarse a una pequeña ciudad en el sur este  de los Estados Unidos.  Mientras manejaba rumbo a esa ciudad, ella llegó a la conclusión que, al mudarse enterraba sus sueños de ser actriz.  Aquel no era el lugar apropiado para iniciar y establecer una carrera en el arte de la representación.

     Ella clamó a Dios, reconociendo el dolor de admitir la derrota y la pérdida del sueño de su vida.  Pero declaró que, aunque pareciese que nunca más representaría, quería que Dios supiese que aún así lo loaría.  Ella no sabía que, aunque la ciudad aparentemente fuese un lugar improbable e imposible para una aspirante a actriz, para Dios no era imposible.  La verdad, aquel fue el lugar donde ella fue “descubierta” y el papel que desempeñó en “Enfrentando Gigantes” fue prueba de eso.

     Muchos de nosotros hemos nutrido sueños en nuestra vida que resultaron solo en decepciones.  Pueden involucrar ambiciones en los negocios o en la vida profesional, pueden relacionarse a matrimonios y a la vida familia o a metas de realización personal.  A veces, esos sueños no son nuestro destino y necesitamos dejarlos ir, no importa cuan difícil eso sea.  Mientras que, hay momentos en que la muerte aparente de nuestro sueño es apenas parte del proceso de Dios para orientar y moldear nuestro futuro.  Salmos 37:4 enseña: “Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.”

     El secreto está en nuestra motivación: ¿Cuál es la motivación por detrás de nuestro sueño? Si nuestros ojos estuvieran fijos en el plano de Dios para nuestra vida, en vez de insistir en nuestro propio patrón de exigencias y planeamientos, él podría concedernos los deseos de nuestro corazón, aunque eso signifique mudar el objeto de esos deseos.

     Al matar un sueño, muchas veces Dios alcanza su objetivo de soltar nuestros dedos sobre aquello que agarramos y él mismo desea para nosotros, pero no para los propósitos y por las razones que tenemos en mente.  El puede estar de acuerdo con lo que deseamos, pero con una idea diferente sobre el porque debemos desearlo.  Otras veces, Dios puede querer que nuestros sueños mueran, porque no es lo que él soñó para nosotros.  El puede tener un plan diferente y mejor, aunque en el momento no parezca.

    Si usted está luchando con un sueño que no parece concretizarse, ore y considere sus motivaciones.  ¿Usted está deleitándose en el Señor o en sí mismo?  

    July 16

    Preocupado, ¿por qué? por Rick Warren

    Dos hombres de negocios conversaban sobre las variaciones del clima económico actual.  Uno de ellos, Juan, dijo: “Estoy al borde de perder mi empleo y nuestra casa está hipotecada, pero no me preocupo más con eso”. Su amigo Roberto, preguntó: “¿Cómo puedes no estar preocupado con eso?”. Juan respondió: “Yo contraté un ‘preocupado profesional’.  El es quien se preocupa en mi lugar.  Es por eso que no necesito preocuparme”. “¿Cuánto pagas por el servicio?”, indagó Roberto.  La respuesta de Juan fue: “US$ 50 mil por año”.  Roberto se asustó: “¿Tanto?. ¿Y de donde sacas tanto dinero para pagarle?”. Juan: “Yo no se.  Preocuparse es tarea de él”

      Preocuparse es algo que aprendemos a hacer.  No existe el “preocupado de nacimiento”.  La preocupación es una respuesta que damos a las circunstancias de la vida.  Aprendemos a preocuparnos a partir de dos fuentes:

     

    1. A través de la experiencia.  Después de años de engaños, de fracasos, esperanzas y expectativas frustradas, aprendemos que las cosas no siempre acaban de la manera que esperamos o queremos.  A través de estas experiencias adquirimos el hábito de la preocupación.
    2. A través de ejemplos.  Existen muchos ejemplos a nuestro alrededor.  Estudios muestran que los niños generalmente captan las preocupaciones de los padres.  Los padres ansiosos y miedosos crean niños miedosos y ansiosos.

    La buena noticia es que una vez que la preocupación es una respuesta aprendida, ella puede ser desaprendida.  El punto de partida para vencer la preocupación es tener conciencia de una verdad universal básica: ella (la preocupación) es inútil, no extraemos ningún beneficio de la preocupación.  La preocupación es “cocinarse a fuego lento”.

      La preocupación jamás cambió cosa alguna.  Ella no puede cambiar el pasado, ni controlar el futuro.  Solamente hace que nos sintamos miserables hoy.  La preocupación jamás resolvió algún problema, nunca pagó una deuda, ni curó una enfermedad.  Ella solo nos paraliza, inhibiendo nuestra habilidad de dar los pasos necesarios, impidiéndonos remediar la situación.  Preocuparse es como el motor de un carro en neutro, no lleva a ningún lugar y solo consume gasolina.  Proverbios 12:25 afirma: “La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra".

      Además de todo, la preocupación exagera el problema, jugando con la imaginación.  ¿Ya percibió que cuando nos preocupamos con un problema él parece tornarse mayor y más difícil de resolver?  Cada vez que usted lo repite en su mente, tiende a aumentarle detalles e intensidad, ampliando la situación de manera que cada vez nos sentimos peor.

      ¿Cuál es la solución?  En vez de preocuparse, hable con Dios sobre lo que lo está inquietando. Él es alguien, tal vez el único que pueda hacer algo al respecto.

     

    “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

    July 14

    LAS PALABRAS QUEDAN... por Robert Tamasy

    Hemos dedicado algunas ediciones para hablar sobre el uso y el abuso de la palabra hablada. Parece que, con la proliferación de los canales de TV 24 horas, programas de radio de entrevistas y comentarios, internet y otros medios de expresión, esta cuestión se volvió más importante que nunca.

     Un popular y controvertido presentador de entrevistas en la radio sufrió severas críticas por los comentarios que hizo, repentinamente, al aire. El quería ser jocoso y divertir a los oyentes, pero no fue lo que sucedió con los miembros del grupo étnico al cual se refirió. Fue retirado del aire, y tuvo que dejar un trabajo de años.

     Un viejo adagio dice "Las piedras y palos pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca podrán herirme". Ya es hora de jubilar este dicho de una vez por todas. No es y nunca fue verdadero. Los daños causados por las palabras ásperas e insensibles pueden ser más dolorosos y duraderos que las heridas físicas. Las palabras dichas en un impulso de rabia, o sin la debida consideración, entre los cónyuges, padres e hijos, o hermanos, causan sufrimiento dentro del hogar. En el trabajo, donde las expectativas son tantas y las presiones intensas, las palabras llenas de carga emocional, hieren tan profundamente como una navaja afilada.

     Los motivos que están por detrás de las palabras ásperas pueden ser muchos: frustración, hostilidad, envidia, orgullo, celos, ira. Muchas veces, después de decir las palabras inapropiadas, a veces nos gustaría retroceder el tiempo, pero el daño ya fue hecho. Los pensamientos venenosos dejan una profunda marca en la mente. ¿Cuál es la solución?

     Muchas cosas en la vida son espontáneas, inclusive las palabras dichas descuidadamente. ¿Cómo podemos evitar ser la causa de esa destrucción verbal con relación a las personas con quienes trabajamos, de quienes nos preocupamos y a quienes amamos?. El libro de Proverbios, en la Biblia, contiene ideas que deben ser consideradas:

     . Proteja sus palabras como bienes preciosos. Así como el citado locutor de radio pagó un precio alto por las palabras dichas sin pensar y con extrema insensibilidad, también deberíamos estar concientes de las consecuencias de comentarios que carecen de consideración, no importando si encajan bien en la situación. "Yo no pretendía que sonase de aquella forma", es una disculpa común, pero inaceptable. "El que guarda su boca, guarda su alma. Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad" (Proverbios 13:3).

     . No permita que las emociones gobiernen su lengua. Manténgase conciente de los peligros potenciales de hacer declaraciones emocionales rudas, de las cuales pueda arrepentirse después. Una pausa para analizar cuidadosamente lo que va a decir, puede ahorrarle la desagradable tarea de tener que remediar o deshacer daños por las palabras dichas sin sabiduría. "El que ahorra sus palabras tiene sabiduría, De espíritu prudente es el hombre entendido" (Proverbios 17:27).

     . Si tiene dudas, quédese callado. Cierto estadista dijo: "Mejor permanecer callado y ser considerado tonto, que abrir la boca y dejar dudas". En momentos de tensión o en situaciones cargadas de emoción, somos tentados a expresar lo que nos llega a la mente. "Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio, El que cierra sus labios es entendido" (Proverbios 17:28).

    July 02

    LA TERRIBLE DESILUSION DE LA DESHONESTIDAD por: Robert J Tamasy

    ¿Tienes algunos recuerdos de la niñez, que a pesar del paso de los años, permanecen vividamente grabados en tu mente?, Yo tengo muchos de estos recuerdos, pero uno viene a mi memoria que aún me hace sentir avergonzado.

    Estaba de visita con mi abuelo en otra ciudad, y un nuevo amigo quien celebraba su cumpleaños me invitó a su casa esa tarde para una fiesta. Siendo un gran fan del helado y los pasteles acepté entusiasmado. Sin embargo, aproximadamente una hora antes de la fiesta, uno de mis tíos ofreció llevarme a una librería y comprarme algún libro como un regalo. Ya que mi apetito por los libros era más grande que el del helado y los pasteles, convenientemente "olvidé" la fiesta y fuimos por el libro.

    Más tarde, mentí a mi amigo, diciéndole que me había confundido con la fecha de la fiesta. Él pareció comprender y perdonar mi ausencia, pero en el fondo me sentía culpable, sabiendo que egoístamente había escogido ser mentiroso.

    Décadas después, he aprendido muchas lecciones acerca de las virtudes de la Honestidad, especialmente en los negocios. Por ejemplo, si espero que la gente mantenga sus compromisos conmigo, debo estar preparado para mantener mi compromiso para con ellos - incluso cuando no me sea conveniente. La Honestidad es una de las bases fundamentales para una buena reputación. Como alguien dijo, toma una vida construir una reputación, pero solo un momento para destruirla. Podría presentar una lista de otros consejos, pero probablemente es más valioso el considerar lo que podemos aprender de Principios presentados en el antiguo y al mismo tiempo nuevo Libro de Los Proverbios:

    Ganancias deshonestas no duran. A veces es tentador el mentir para ganar un cliente o cerrar una venta, pero el peligro está siempre presente, de que la deshonestidad sea expuesta y cualquier ganancia, sea perdida. No serás expuesto, si siempre dices la verdad. "Amontonar tesoros con lengua mentirosa Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte" (Proverbios 21.6). "El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento" (Proverbios 12.19).

    Las ganancias deshonestas no valen el mal sabor de una conciencia "quemada". Conozco gente quien parece haber refinado la deshonestidad en una forma de arte, pero para la mayoría de nosotros el ser deshonesto es costoso - para nuestra autoestima, para nuestra conciencia y para nuestras relaciones. El ser verdadero no conlleva esas consecuencias. "Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo."

    La deshonestidad será descubierta eventualmente. Un viejo dicho nos advierte "Tus pecados te encontrarán" Aunque pudieras disimular acciones y palabras deshonestas durante toda tu vida ¿Puedes arriesgarte a que sean descubiertas después de tu muerte? "El testigo falso no quedará sin castigo, Y el que habla mentiras no escapará" (Proverbios 19.5).

    La deshonestidad crea una cuña entre nosotros y Dios. Aunque nuestros amigos y socios no sean concientes de nuestras mentiras, si Dios es verdaderamente omnisciente como dice La Biblia, entonces Él lo sabe. ¿Realmente quieres hacer frente a este disgusto? "Abominación son a Jehová las pesas falsas, Y la balanza falsa no es buena" (Proverbios 20.23 - ver también Proverbios 12.22 y 20.10). La Honestidad agrada a otros y gana su favor. Cuando las personas saben que pueden confiar en ti y cuentan contigo para una respuesta honesta, al igual que para un comportamiento honesto, llegas a ser alguien con el que ellos quieren trabajar y con quien quieren pasar tiempo. Ganas su respeto siendo recto y confiable siempre. "Besados serán los labios Del que responde palabras rectas" (Proverbios 24.26).