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    24 March

    SIRVIENDO A DIOS EN EL MERCADO DE TRABAJO por R. Tamasy

    Rick Boxx escribió recientemente sobre el impacto que le causó la película, “Amazing Grace” (Maravillosa Gracia), que cuenta la historia del estadista británico William Wilberforce y su heroica cruzada contra la esclavitud en Inglaterra.  También vi esa película y me gustaría dar mis observaciones.

     En la película, después del intenso encuentro con Dios, Wilberforce pensó si debía abandonar la promisoria carrera política a favor de su búsqueda espiritual.  Fue invitado a una reunión con compañeros partidarios de la abolición de la esclavitud, uno de ellos dijo: “Sr. Wilberforce, comprendemos el problema que usted enfrenta al tener que escoger entre la obra de Dios y su misión de activista político”.  Otra persona dijo: “Humildemente sugerimos que usted haga las dos cosas”.

     Wilberforce consultó a su mentor, John Newton, autor de la conocida música “Maravillosa Gracia” (Amazing Grace), que concordó con la observación y lo desafió a abrazar, al mismo tiempo, sus convicciones espirituales y su carrera política.

     Una campaña feroz está en curso mientras los electores americanos se preparan para elegir un nuevo presidente.  Discusiones similares están ocurriendo en los Estados Unidos: ¿Qué papel desempeña la fe en el ejercicio de la política?  ¿Debería haber “separación entre Iglesia y Estado” También a nivel personal o las convicciones espirituales de cada uno interfieren necesariamente en el ejercicio de su cargo y de su liderazgo?

    Cada uno que persigue una carrera en el medio empresarial y profesional debe responder la misma pregunta.  ¿Nuestra espiritualidad debe ser mantenida aparte del ejercicio de nuestro trabajo o nuestras creencias deben influenciar como y que hacemos?  Hace muchos años que opté: mis creencias espirituales y convicciones

     

     personales no pueden estar separadas de lo que soy como periodista, escritor y líder empresarial.

    Piense en esto así: el ateo vive y actúa de acuerdo con la creencia de que Dios no existe.  Así, no tiene que dar cuentas en el ámbito divino.  Vive de acuerdo con su propio código moral.  Además de observar las leyes establecidas, lo que él dice y hace no está sujeto a un padrón de juicio más elevado.

    Pero si nuestra espiritualidad nos llevó a la convicción de que existe un Dios, que es el Juez final de nuestra vida en la  tierra, entonces debemos administrar eso a nuestro comportamiento personal, a nuestra ética y valores profesionales, así como a nuestro compromiso con la dignidad humana, justicia y compasión.  La manera como nos conducimos en las transacciones comerciales, en el trato con los empleados, colegas de trabajo, proveedores, clientes y accionistas y servimos a nuestra comunidad, debe representar una muestra de nuestras creencias y convicciones más íntimas.

     La Biblia dice: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él…Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:17; 23-24).

     Jesús presentó esta aguda observación a sus seguidores sobre administración personal: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.  Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” (Lucas 16:10-11).

     Separar las creencias y convicciones espirituales de la práctica diaria significa negar la verdadera identidad.

    17 March

    TESTIMONIO por Robert Tamasy

    Desde hace varios años estoy teniendo el privilegio de editar y frecuentemente escribir el Maná del Lunes.  Es muy estimulante saber de personas en todo el mundo que han sido beneficiadas con los mensajes, gracias a las personas que lo traducen para más de una docena de idiomas, entre ellas el español, alemán, coreano, chino, húngaro, francés, italiano, portugués, holandés y recientemente el japonés.  Tengo profunda convicción de que la Biblia ofrece tesoros que sobrepasan cualquier otra fuente de sabiduría para el mundo profesional y empresarial.  Pero no siempre pensé así.

      Al final de la década de 70 yo era editor de un periódico y creía en Dios de una forma general.  Si me preguntasen cual era la relevancia de la Biblia para mi trabajo o para mi vida cotidiana, yo respondería “Casi nada”.  Mi relación con Dios consistía en ira a la iglesia una vez por semana y en los momentos de crisis fuera de control, hacía oraciones desesperadas pidiendo su ayuda, cosa que olvidaba rápidamente pasado el momento de aflicción.

      Después fui editor de otro periódico en otra ciudad, donde comencé a frecuentar una iglesia.  El líder era reportero de un periódico y se comunicaba de forma bien fácil conmigo.  Él me ayudó a entender la practicidad y la relevancia de la Biblia para todos los aspectos de la vida, como el trabajo, matrimonio, vida familiar, finanzas, relaciones e inclusive en la diversión.  Fue ahí que aprendí lo siguiente:

      Dios guía mi vida y mi carrera.  Después de años de agonía para saber cual era la dirección para mi carrera tuve consciencia de que Dios tenía un plan único y especial para mí y que yo podría confiar en Él para saber lo mejor para mí y para mi familia.  “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

      Dios bendice mis planes.  Una y otra vez he descubierto que a medida en que hago mi trabajo y mis planes personales, con intención de honrar a Dios, Él me capacita para realizar mucha más de lo que yo había imaginado.  “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3).

      Dios revela mi motivación.  Frecuentemente indagaba: ¿Estoy siendo motivado por razones correctas en aquello que estoy haciendo?  Al orar, Dios me ayudó a responder a esta pregunta de manera honesta y a hacer las correcciones apropiadas cuando mis intenciones estaban erradas.  “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones” (Proverbios 21:2).

      Dios refrena mi lengua.  Siempre tuve la tendencia a hablar impetuosamente antes de pensar, causando sufrimiento a mi familia, amigos y colegas.  Dios me enseñó  que es más sabio no decir nada y esperar pasar la emoción del momento para que pueda responder ponderadamente.  “En las muchas palabras no falta pecado;  Más el que refrena sus labios es prudente” (Proverbios 10:19).

      Dios me enseña a ser humilde.  Generalmente pensamos en los fracasos como pruebas. Pero la verdadera prueba de carácter es la forma como reaccionamos al éxito o cuando somos elogiados.

    ¿Nos hinchamos de orgullo o aceptamos el aplauso con humildad, agradecidos por la oportunidad, por los talentos que poseemos y por las personas que nos ayudaron a lo largo de ese camino?  “El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro, y al hombre la boca del que lo alaba” (Proverbios 27:21).

    03 March

    SACANDOLE PROVECHO A LOS CAMBIOS por Rick Warren

    La mayor parte de las sociedades siempre estuvieron, en cierta medida, en estado de cambios.  Pero lo que hace a las mudanzas del siglo XXI diferentes de las de 50 años atrás son su rapidez, intensidad y que son imprevisibles.

    La tecnología comanda ese aumento de velocidad.  El periodo de validad de los productos enlatados está cada vez menor.  Nuevos modelos, nuevos métodos y nuevos paradigmas surgen a cada día en el escenario de negocios.  En el pasado, las empresas podían permanecer competitivas haciendo solo mudanzas incrementales.  Hoy las mudanzas se realizan en escala maciza.

     La llamada “recesión” que gran parte del mundo experimentó algunos años atrás, no fue exactamente una recesión.  Lo que sucedió fue una reestructuración de la economía en un nivel nacional e internacional.  Puestos de trabajo que fueron eliminados durante ese proceso jamás serán recuperados.  No existe un padrón de mudanzas.  Previsiones y planes de largo plazo son actividades de alto riesgo.  No se puede garantizar la repetición de alguna cosa.  ¡La única previsión que puede ser hecha con seguridad es que las cosas van a cambiar!

     En esa “edad de lo absurdo” según Charles Handy, CEO´s, administradores, equipos de ventas y líderes deben aprender a pensar de cabeza baja, de dentro para afuera y de atrás para adelante, con el fin de lidiar con ese ambiente imprevisible.  El consultor empresarial Tom Peters llamó a esa habilidad de cómo “florecer en el caos”.  Para obtener éxito, usted necesita hacer más que solo lidiar con mudanzas, necesita sacar provecho de ellas, encarando cada mudanza como una oportunidad disfrazada y no como una amenaza.

     

    Ya que no podemos detener las mudanzas necesitamos aprender a sacar ventajas de ellas. 

    Aquí están algunas sugestiones de la Biblia sobre mudanzas que deberíamos considerar:

    . Mantenga una actitud positiva.  Aunque ni toda mudanza sea buena, podemos escoger la actitud que adoptaremos con ella.  Inclusive las mudanzas negativas pueden transformarse en aliadas, si es que sacamos provecho de ellas y las usamos para nuestro bien. “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23).

    . Jamás pare de aprender.  Nunca piense que sabe todo. Permanezca humilde y se sorprenderá con lo que podrá aprender con los clientes, enemigos, empleados, con la competencia, amigos y hasta con los niños. “El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia” (Proverbios 18:15).

    . ¡Sea flexible!  Antes que las botellas de vidrio fuesen inventadas, el vino era conservado en barriles de pieles de animales.  Cuando esos recipientes estaban viejos se volvían frágiles y se rompían con el vino nuevo que estaba fermentando y expandiéndose.  Jesús enseñó: “Nadie echa vino nuevo en odres viejos” (Marcos 2:21-22). ¡El argumento del Maestro Jesús es que, al enfrentar mudanzas, o nos ajustamos o explotamos!