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16 November NUESTRA ACTITUD MARCA LA DIFERENCIA por Rick BoxxAlgunas veces las explicaciones surgen en momentos inesperados. Hace poco tiempo pasé por una experiencia vergonzosa al visitar un restaurante. “fast-food”. El área de alimentación esta sucia y necesitaba desesperadamente una limpieza profunda. El equipo de funcionarios mostraba indiferencia y hostilidad. Me pregunté: ¿Cuál es el problema con este lugar?
Sin sombra de dudas los dueños habían pagado el mismo valor de franquicia y los funcionarios habían recibido el mismo entrenamiento que las demás tiendas de la red. Ofrecían los mismos productos y los procedimientos eran idénticos que cualquier otro restaurante de la franquicia. Era verdad que la administración ineficiente era uno de los motivos, pero no estaba convencido que este fuera el único factor responsable por su mal desempeño. Entonces, se me ocurrió que el problema fundamental fuese la actitud. Por alguna razón, aquel restaurante y sus funcionarios parecían afligidos por la actitud negativa y por el espíritu de derrota.
Imagine a alguien criado en un ambiente en que siempre le dijeron que él era burro. Al llegar a la edad de trabajar estaría convencido que realmente era burro e incompetente. Todo lo que podría desear sería sobrevivir. Este restaurante parecía lleno de personas así: meros sobrevivientes, no realizados. Convencidos de que eran incapaces de ser exitosos, el único objetivo era llegar al día siguiente con el menor esfuerzo posible.
Es increíble como nuestra actitud marca la diferencia al enfrentar cada día y lo que somos capaces de realizar. La Biblia dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). La perspectiva que tenemos sobre nosotros y sobre las circunstancias que nos cercan pueden ejercer un tremendo impacto sobre lo que hacemos, como lo hacemos y la manera como es considerado por otros.
¿Usted es un sobreviviente que desea tornarse en un realizador, o abriga pensamientos negativos y destructivos sobre el pasado? Haga un esfuerzo, con la ayuda de Dios, para transformar su mente, adoptando una nueva actitud con relación a sí mismo y a la situación en la que se encuentra. Usted puede comenzar manteniendo el foco sobre la verdad: Filipenses 4:8 dice: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”
Años atrás los consultores y pre-lectores motivacionales hablaban mucho sobre el “poder del pensamiento positivo”. Ese “poder” tiene sus límites. Es necesario más que solo pensar positivamente para tornarse un atleta a nivel mundial, un vendedor de primera línea, o un ejecutivo altamente respetado. Pero, una actitud negativa, sin duda, impide que las personas alcancen objetivos elevados.
Una historia cuenta sobre dos escultores a quienes les preguntaron que estaban haciendo. Uno de ellos respondió: Estoy cortando piedras en bloques” El otro dio una respuesta totalmente diferente: “Formo parte de un equipo que está construyendo una catedral”
Al encarar su trabajo hoy, ¿qué estará haciendo: simplemente cortando piedras en bloques, o participando de la construcción de una catedral? 10 November LA FRAGILIDAD COTIDIANA por R. Tamasy“La vida es tan frágil” Un amigo recientemente hizo esa observación mientras hablábamos sobre la repentina adversidad que un amigo en común estaba enfrentando. A veces nos parece que la vida no podría estar mejor. Nos gustaría guardar ese momento y almacenarlo en una botella para saborearlo eternamente. Pero, de repente, las cosas cambian de una manera dramática e inesperada. Es una llanta desinflada que interrumpe el soñado viaje de vacaciones; un gasto inesperado en el presupuesto que finalmente estaba equilibrado; el diagnóstico sombrío de una salud; mudanza en el control o gestión de la empresa donde trabajamos; un fenómeno natural destructor, la pérdida inesperada del empleo; crisis familiar. El amigo en común citado había recibido una noticia chocante: un miembro de la familia contrajo una enfermedad mortal durante un viaje de trabajo al exterior. Falleció días después. Ni los mejores cuidados médicos pudieron detener el avance de la enfermedad o curarla. Los imprevistos de la vida nos sorprenden. ¿Cómo reaccionar? ¿Tornándonos cínicos y resignados con la realidad de la “ley de Murphy”? ¿O descubrir la esperanza en medio de las circunstancias aparentemente desesperantes? La Biblia habla mucho sobre esperanza en términos de una segura expectativa. Cuando nuestro mundo parece desanimado en sus fundamentos, ella declara: “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:28-29). Me acuerdo las imágenes de la TV exhibiendo mansiones de lujo en llamas después de un terremoto en California años atrás. Los que vivían allí se quedaron paralizados, viendo como sus casas y bienes personales eran consumidos. Si la “esperanza” de ellos estuviera depositada solo en bienes materiales, sería comprensible que se sintieran desesperados, porque esos bienes pueden ser perdidos en un abrir y cerrar de ojos. Pero si estuviera depositada en lo que es Eterno y no en lo que es pasajero el fundamento permanecerá seguro. Esperanza con confianza. Ella debe estar depositada en la fe, en la confianza en Dios y en sus promesas para todos los que lo sirven y lo siguen. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Esperanza paciente. El objeto de nuestra esperanza puede no llegar tan rápido como queríamos. La paciencia es un elemento importante de la esperanza. Se basa en el carácter de Dios y por estar involucrado en cada aspecto de nuestra vida. “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romanos 8:24-25). Esperanza con expectativa. Los seguidores de Cristo en el mundo profesional y de negocios ansían su regreso. Mientras eso no sucede, debemos ser fieles al cumplimiento del llamado que él hizo a cada uno de nosotros, en el ambiente de trabajo y en nuestros hogares. “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). 03 November CUANTO VALE UN BUEN NOMBRE? por Rick BoxxAños atrás, en Estados Unidos, la sospecha de envenenamiento por un medicamento contra el dolor largamente consumido, causó pánico en toda la nación. La industria farmacéutica fabricante del producto asumió toda la responsabilidad e inmediatamente lidio con el problema, gastando grandes sumas de dinero en el proceso. Los ejecutivos de la empresa estaban determinados a hacer lo que era correcto, sin importar el precio. Aunque no fuese ese el objetivo, la reacción inmediata y honesta de la empresa trajo resultados positivos. La integridad con que actuaron en esa difícil situación resultó en el desarrollo y fortalecimiento de su credibilidad, contribuyendo para la elección de la empresa como la de mejor reputación en 2001, según “Wall Street Journal”, respetado periódico de negocios. Es interesante comparar esa empresa con otra que aparece al final de la lista del mismo periódico, por orden de “reputación”. Esta última, fabricante de llantas, también pasó por una crisis relacionada con llantas defectuosas que causaron accidentes con víctimas fatales. Al contrario de la otra, sus ejecutivos escogieron colocar la culpa en todas las direcciones. Fue atribuida a todo el mundo menos al verdadero acusado. Los procesos legales llevaron años y aún habiendo hecho acuerdos financieros, las víctimas y sus familiares continuaron abrigando sentimientos hostiles contra la empresa. En su opinión, ¿cuál fue el abordaje correcto? ¿Aceptar la propia culpa y actuar prontamente para hacer las reparaciones necesarias, en la medida de lo posible, o pasar la culpa para otros, rehusándose a asumir la propia responsabilidad y acusando a todos, excepto a los verdaderos culpados? En la Biblia, el libro de Proverbios 22:1 proclama: “Mas Jehová es el que da la victoria. De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.” Cuando el valor de una empresa es estimado, la evaluación recae sobre factores como activos, pasivos, producción y participación de mercado. ¿Cómo sería posible valorar algo tan intangible cuanto una buena reputación? La verdad es que una buena reputación no tiene precio. Aunque sea extremamente difícil de conquistar, se pierde con mucha facilidad. Lo mismo se aplica a individuos. Una persona puede pasar toda la carrera, el tiempo de toda una vida, trabajando para construir una sólida reputación, buen nombre con integridad, honestidad, sinceridad, imparcialidad y altruismo. Y todo es puede ser destruido en un instante, por una mentira, una transigencia con la ética, una decisión irracional o un acto inmoral. Una vez manchado, no hay dinero capaz de restaurar el buen y respetado nombre de una empresa o de una persona. Proverbios 25:9-10 nos recuerda: “Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro, no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.”
¡La próxima semana hay más! |
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