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January 29 LUNES TEMPRANO por Robert FosterUna especie de talismán antiguo para los ejecutivos que viajan en tren o para los que son atrapados por el tránsito en la hora pico, es hacer la siguiente pregunta crucial: “¿El mercado está en alta o en baja?” ¡Ellos leen él “The Wall Wtreet Journal” para descubrir lo que está sucediendo; Pasan rápidamente los ojos por el “Nation’s Business” para descubrir como la situación está siendo conducida y escudriñan la revista “Fortune” para ver quien está haciendo todo eso! Esta no es necesariamente una actividad ruin. Hombres de negocios y profesionales en general hacen bien en buscar información actualizada sobre las tendencias del mercado que puedan afectar sus finanzas. Muchos años de experiencia me enseñaron una importante lección sobre inversiones: asegúrese de que su combinación de acciones y otras inversiones no entren en choque con principios enseñados en la Biblia, sobre administración financiera inteligente.
Mire que los puntos de la Bolsa de Valores no se tornen más importantes y exijan más su atención de que los principios bíblicos que gobiernan la forma por la cual el dinero debe ser ganado, administrado e invertido. Simplificando, el temporal no debe jamás exceder en valor a lo que es eterno. Encontramos la perspectiva apropiada en la Biblia en el libro de Job, después que éste sufrió graves pérdidas personales y financieras. Las tragedias lo llevaron a evaluar honestamente lo que era verdaderamente importante en su vida: “Si puse en oro mi esperanza, si me alegré de que mi hacienda se multiplicase... esto también fuera maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano.” (Job 31:24-28)
Sería una buena inversión, de tiempo, hacer un análisis sano y objetivo de la historia de Job, guardada en el medio del Antiguo Testamento. Completamente perplejo por las circunstancias familiares, Job pidió para ser pesado en la balanza de la integridad moral. ¿”Puse en el oro mi esperanza? “¿He dependido de la riqueza para asegurar la felicidad personal para mí y para mi familia?”
Si es así que usted y yo hemos hecho, es una inversión en vano, aunque no parezca en ese momento. Las acciones de primera línea son buenas, pero no son suficientes. Más importante que invertir en compañías estables, todos los días debo evaluar mis inversiones y seguros con Dios Todopoderoso. Muchas personas echan sus riquezas dentro de lo que acaba siendo “una bolsa rota”.
¡Dios no necesita de nuestro dinero o de nuestras acciones, mas Él necesita de nosotros! Él podría despojarnos como hizo con Job, de todas nuestras posesiones materiales, apenas para dejar claro quién posee, que y por qué. ¿Usted está poseyendo sus “cosas”, o sus “cosas” lo poseen?
Jesús dijo claramente a Sus seguidores: “No acumules para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateos 6:16-21)
Una traducción libre resume esta verdad de forma ligeramente diferente: “No os engañéis: Dios no puede ser burlado; que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gálatas 6:7) January 20 LA TRAGEDIA DE LOS INCONCLUSO por tamasyPedí prestado el título de este artículo de un discurso del renombrado empresario Dr. John Haggai. Con la voz fuerte y el dinamismo de “un joven de 80 años”, el Dr. Haggai desafió a un grupo de profesionales y empresarios de varios países a considerar los peligros de las “obras inconclusas” en cada área de sus vidas. Recientemente viví las imágenes dolorosas, en todos los canales de televisión, mostrando la tragedia de un avión comercial en la ciudad con casi dos centenas de personas a bordo, cayó sobre un local en el que estuve tantas veces para negocios y donde tenía amigos de quienes esperaba ansiosamente noticias. Al contemplar aquellas escenas de terror, vino a mi mente el eco de la voz del Dr. Haggai: “tengan cuidado con las obras inconclusas”. Las noticias decían que las obras de recuperación en una de las pistas del aeropuerto, donde la aeronave trató frustradamente aterrizar, estaban inconclusas. Mientras consideraba esa “obra inconclusa” así como las obras por acabar de los que perecieron en el accidente, pensé también en las innumerables obras inconclusas en mi vida personal. El precio que tuve que pagar para concluir algunas fue alto. Otras hasta hoy lucho para concluirlas. ¡Obras inconclusas! ¿Cómo evitar ser destruido por ellas o pagar un alto precio por retardar su conclusión?. Phil Chesterfield fue muy preciso al afirmar: “Todo lo que vale la pena hacerse merece y exige ser bien hecho”. Por negligencia, ineficiencia, flojera, miedo, no querer sufrir o hacer a otros sufrir, las obras inconclusas van cubriendo los caminos de nuestra existencia. Al referirse a la obra para la cual fue comisionado, Jesucristo declaró enfáticamente: “A todo el mundo le he mostrado lo grande y poderoso que eres tú, porque cumplí con todo lo que me ordenaste” (Juan 17:4). Y antes de entregar el espíritu Él fue categórico: “Consumado es” (Juan 19:30). Veamos algunas recomendaciones para ayudar a evitar las obras inconclusas: . Rendirle cuentas a alguien. Un amigo, mentor, padre, madre o conyugue están entre las personas a quienes podemos rendirles cuentas y así evitar asuntos inconclusos. Pero, para ser efectiva esa rendición de cuentas debe ocurrir regularmente. Abrir nuestra vida particular y exponer nuestras debilidades que preferiríamos mantener escondidas requiere mucha madurez emocional. Sabedor de la ardua tarea que le tocó, construir el Templo, Salomón recibió este consejo de su padre: “Además, David le dijo a su hijo Salomón: «¡Sé fuerte y valiente, y pon manos a la obra! No tengas miedo ni te desanimes, porque Dios el Señor, mi Dios, estará contigo. No te dejará ni te abandonará hasta que hayas terminado toda la obra del templo.” (I Crónicas 28:20). . Mantener diligencia y enfoque. Las actividades cotidianas tienen alta demanda sobre nuestro tiempo. Es el efecto multitarea. Saber establecer prioridades y lidiar con cada una con diligencia y enfoque requiere sabiduría. Definitivamente Salomón aprendió la lección: “El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es destructivo” (Proverbios 18:9). . Perseguir la finalidad con determinación. Dos meses atrás comencé una carta a un amigo que no veía hace más de 30 años y supe que estaba con cáncer. Dos semanas después mi amigo murió. La carta se quedó inconclusa y sin ser enviada. Al leerla lloré pensando en la oportunidad que perdí en dar ánimo a alguien que estaba en el fin de sus días. Las obras inconclusas cobran un precio alto y una multa pesada. Quedarse esperando por más inspiración, por el mejor momento, son meras disculpas. Dios nos propició un ejemplo perfecto desde el principio. “Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido” (Génesis 2:2) VUELVASE RICO MAS RAPIDO por R TamasyPara algunos estas son las palabras más animadoras que podrían imaginar. Inclusive más que “Yo te amo”. Algunas personas fantasean sobre como sería ganar la lotería o recibir una grande herencia de una pariente rico. Durante años la TV americana presentó un programa popular llamado, “¿Usted quiere ser millonario?” Nunca faltaron personas que quisieran participar. Evidentemente todos nosotros ya oímos hablar de emprendedores laboriosos que alcanzaron fortunas inimaginables. Algunos desarrollaron productos o servicios incomparables, transformándolos en negocios lucrativos. Otros simplemente tropezaron en una idea e invirtieron en ella, sintiendo la buena suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto. El Internet trajo riqueza a muchos que crearon los llamados imperios “punto-com”. Pero el impulso de “vuélvase-rico-rápido” hizo que muchos se tornaran vulnerables a predadores. Un ejemplo de eso son los e-mails que todavía circula, en que los remitentes prometen grandes recompensas por simplemente ayudarlos a concluir grandes transacciones financieras internacionales. La regla básica es, si alguien se aproxima a usted con un esquema de “vuélvase-rico-rápido”, la probabilidad es que él sea el único en obtener riqueza rápido, y gracias a usted. La atracción de la riqueza instantánea es tan antigua como la raza humana. Por eso el siempre actual libro de Proverbios ofrece alertas sobre la seducción de la riqueza súbita y enseña el mejor camino para la ganancia material: “Planee cuidadosamente, establezca una estrategia de acción y sígala”. Si quiere prosperar materialmente no confíe en la suerte. Planee cuidadosamente, establezca una estrategia de acción y sígala. Cosechamos lo que sembramos. En la naturaleza la cosecha normalmente es mayor. Si se planta un grano, el resultado será la cosecha de muchos granos. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento” (Proverbios 6:6-8). El trabajo arduo recompensa, mas el sueño fútil desanima. Es divertido imaginar lo que se puede hacer con la riqueza instantánea. Pero pensar que realmente eso va a suceder es insensatez. La mejor manera de ganar recursos materiales es utilizando nuestros dones, habilidades y experiencias personales, y aplicándolas en el trabajo. “El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los vagabundos es falto de entendimiento” (Proverbios 12:11). El trabajo diligente exige un alto precio, mas vale la pena la inversión. Cualquiera puede hablar osadamente de sus intensiones con acciones. Desear, esperar y soñar pueden ser un buen pasatiempo, pero no realizan nada. El trabajo arduo promueve la riqueza y el placer de un trabajo bien hecho. “En toda labor hay fruto: mas la palabra de los labios solamente empobrece” (Proverbios 14:23). January 08 PESAR EL PASADO, MIRANDO HACIA EL FUTURO por Rick BoxxPara la mayoría de nosotros, cada inicio de un nuevo año nos anima con la anticipación de lo que podemos esperar para los próximos doce meses. Siempre creí divertido imaginar las cosas maravillosas que el futuro reserva para mí y para mi familia. Raramente, gasto mucho tiempo reflexionando sobre el año que termina, ponderando las ocasiones en que experimenté la fidelidad de Dios. Mi posición mental sigue la línea de “lo que pasó, pasó”. Esta visión equivocada, dirigida a un solo lugar, me lleva a perder los beneficios del ánimo y seguridad que recibo cuando gasto tiempo para examinar lo que Dios hizo a lo largo del año que termina. Dios siempre supo que sus hijos necesitan de algo que les haga recordar Su bondad y fidelidad en su vida. Éxodo 12 nos cuenta que, después de 430 años de cautiverio en Egipto, Dios preparó al pueblo para ser liberados. Él les avisó que mataría todo hijo primogénito de los egipcios, mas salvaría a los suyos. Para eso, deberían sacrificar un cordero sin manchas y pasar la sangre en los lumbrales de las puertas. A través de este acto sin precedentes el les concedía un nuevo comienzo. Como consecuencia, ellos ganaron un año nuevo, que comenzaba con el mes de Abibe. Por millones de años, sus descendientes celebran la Pascua en memoria de lo que Dios hizo por ellos. El significado de ese ritual anual es un símbolo que recuerda al pueblo de Dios, como el fue salvado y protegido por Él. Dios dijo: “Y cuando os dijeren vuestros hijo: ¿Qué rito es este vuestro? Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró” (Éxodo12:26-27). Como ellos debemos hacer una pausa en medio a nuestra continua marcha rumbo al futuro y considerar como Dios ha trabajado en nuestras vidas en el pasado. Si da importancia a lo que Dios ha hecho por usted, eso le servirá de inspiración y lo capacitará para proseguir con confianza. Cuando el 2008 está casi comenzando, todos estaremos ocupados en hacer planes y establecer metas para el año venidero. Y no sería sabio dejar de hacer eso. Más, no subestime el valor de celebrar la bondad de Dios hacia usted a lo largo del año que pasó. Se sorprenderá al recordar cuanto Él ha hecho. Al luchar para trabajar con integridad durante el nuevo año, sintamos seguridad de que Dios nos ha dado ejemplos de su fidelidad y la seguridad de que Él continuará a hacerlo en el futuro. |
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